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Actualizado: 12 de octubre de 2025
El diputado novel, no obstante, ensalzaba más a otro sujeto del distrito, porque sin él no se mostraba la omnipotencia bienhechora de don Andrés Rubio.
Los días festivos dedicábalos íntegros á la lectura de novelas sentimentales. Por estas razones y por algunas otras análogas, se consideraba la mujer más sensible del distrito. Octavio poseía varias propensiones ó cualidades de su madre, entre ellas la afición á las flores y á la lectura.
El pueblo que da nombre al distrito que nos ocupa, se encuentra á continuación de Malilipot de donde dista 4 km. El nombre de Tabaco es originario de haberse criado en su jurisdicción muchas plantas de tabaco. Tabaco linda al N. con Malinao, al S. con Malilipot, al O. con el monte Masaraga y Ligao y al E. con la mar.
Atravesó el desierto, que constituye hoy el gran distrito del caliche, y, después de mucho trabajo consiguió avanzar hasta el río Maule; pero allí encontró a la belicosa tribu de los araucanos y tuvo que retirarse.
El reino chico cuyo dueño absoluto era el señor, ya no es más que un distrito cualquiera, y el descendiente de los antiguos barones para nada le sirve el enmohecido mandoble de sus antepasados.
Sólo por él se había detenido en la cabeza del distrito el majestuoso don José, de paso para Valencia. Quería tranquilizarle y que cesase en sus quejas, cada vez más alarmantes.
De día, pensaba siempre en su pasado, pero con memoria tan extraviada, que creía repasar la historia de otro. Recordaba su regreso al pueblecillo natal, después de su primera campaña carcelaria por ciertas lesiones; su renombre en todo el distrito, la concurrencia de la taberna de la plaza admirándole con entusiasmo: ¡Qué bruto es Rafael!
Este contraste entre el pasado y el presente halagaba su amor propio, aunque allá en el fondo del pensamiento le escarabajease la sospecha de que en la preparación del recibimiento habían entrado por mucho las ambiciones de su madre y la fidelidad de don Andrés con todos los amigos unidos a la grandeza de los Brull, caciques y señores del distrito.
Contestar peticiones y consultas, ahogar las quejas y entretener las locas pretensiones que llegaban del distrito, el clamoreo sin fin del rebaño electoral, que no tropezaba con el más leve obstáculo sin acudir inmediatamente al diputado como el devoto apela al milagroso patrón.
Siguió adelante por el lóbrego camino, andando silenciosamente, como hombre que conoce el terreno á ciegas y por prudencia desea no llamar la atención. Según se aproximaba á su barraca sentía mayor inquietud. Este era su distrito, pero en él estaban sus más tenaces enemigos.
Palabra del Dia
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