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Habiendo llegado á las cuatro de la tarde, tuvimos la triple delicia de contemplar ese tesoro á la luz de la tarde, desde la ribera, y á la de la luna y del alba desde los balcones del hotel. Desde el pié del collado en que nos hallábamos, sobre la orilla misma del rio, teníamos al frente un soberbio cuadro formado por la catarata y las riberas que le sirven de marco.

Pasado el terremoto que habia destruido las tres quartas partes de Lisboa, el mas eficaz medio que ocurrió á los sabios del pais para precaver una total ruina, fue la fiesta de un soberbio auto de fe, habiendo decidido la universidad de Coïmbra que el espectáculo de unas quantas personas quemadas á fuego lento con toda solemnidad es infalible secreto para impedir los temblores de tierra.

A la izquierda, la curiosa altiplanicie llamada la Mesa, que se levanta sobre la tierra caliente. A la derecha, Canoas, con las faldas de sus cerros, verdes y lisas, donde se corre el venado, soberbio y abundante allí. Abajo, San Antonio de Tena, medio perdido entre las sombras de la llanura y las luminosas ondas solares.

Parodiando en mi pensamiento una sentencia evangélica, me decía yo que para cebar a los cerdos bastan afrecho y bellotas, y que es lástima arrojar perlas en la pocilga. Con todo, otro sentir menos soberbio y de purificante delicadeza agitó por entonces mi pecho.

El Cáceres estaba tan furioso, Tan altivo, soberbio y endiablado, Que no tiene en mismo algun reposo, Ni puede estar momento reposado. Del Provisor estando receloso, Por ver que era sagaz y redoblado, Acuerda de embarcarle en un navìo, Y él bajase así mismo por el rio.

En el momento en que la lluvia caia con mas violencia y abundancia sobre la altura en que nos hallábamos, el valle era teatro de una admirable escena de luz, sombras y colores en soberbio contraste.

Ya lo contestó el joven, pero he querido hacer como todos; veía cada día salir de la nada en un periquete a éste, a aquél, y triunfar con lujo soberbio en todas partes. Si la Bolsa levantaba a tantos, ¿por qué no había yo de subir también?

Al Louvre, al Luxemburgo; un día el mármol, otro el color, un día a la Grecia, otro al Renacimiento, otro a nuestro siglo soberbio.

Luis ya no estaba de espaldas, sino de frente, soberbio y magnífico. ¡Ah, señora! ¡Y cuán mal la aconsejaban sus amigos!

Conócese dijo el duque sonriendo á duras penas que aún os dura la rabia del encierro. Os hablo desembozado y nada más. ¿Y si fuese cierto que yo necesitase de vuestra ayuda?... Os la negaría, porque ayudaros á vos, sería desayudar á la patria y hacer traición al rey. Supongo que no os habréis atrevido á llamarme traidor. No; pero sois ciego, soberbio y codicioso.

Palabra del Dia

esopo

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