Esta accion espasmódica del alcanfor es esencial y no inflamatoria, directa y no consecutiva de la alteracion de los líquidos y sólidos. Lo singular que ofrece la doctrina del profesor de Pádua, es que hace del alcanfor un medicamento hipostenizante cardíaco-vascular y espinal, lo cual es exacto, así como por una de sus peculiares contradicciones afirma indirectamente sus efectos espasmódicos.

Guardémonos, pues, de limitar la quina á su accion sobre el sistema vascular, á su virtud tónica ó á su propiedad hipostenizante; tanto mas, cuanto que segun la intensidad de su accion y su duracion, es sucesivamente escitante, sedativo, tónico, alterante, etc..... Es preciso estar entusiasmado por una idea sistemática largo tiempo sostenida, para clasificar todos los medicamentos con los nombres de hiperestenizantes ó hipostenizantes de los diversos aparatos orgánicos; clasificacion que se ha ensayado en la dominacion de las escuelas, sin conseguir otra cosa que enumerar con el primer título, esto es, de hiperestenizantes á algunas sustancias que en su accion completa solo habian llegado á deprimir las fuerzas, y conduciendo á la astenia, si bien produciendo alguna escitacion en su primera impresion sobre el organismo.

Muchas escuelas solo han considerado á la belladona como un hipostenizante vascular. Uno de nuestros terapéuticos modernos esplica su virtud preservativa de la escarlatina por el narcotismo.

El alcanfor ha sido siempre juzgado con tanta diversidad, que ni aun las esperiencias de Hahnemann posteriores á otras muchas, repetidas igualmente despues de él, han terminado los debates ni resuelto la cuestion. Los que creen que es un escitante, como los que le consideran como un hipostenizante, han juzgado los efectos del alcanfor bajo un punto de vista diferente: unos y otros tienen razon.

La accion hipostenizante del antimonio sobre el trisplánico es bien manifiesta, y se estiende á los sistemas sanguíneo y nervioso cérebro-espinal, ejerciéndose directamente sobre las funciones digestivas, respiratorias y plásticas; de aquí resulta su influencia particular sobre las membranas mucosas y serosas, sobre los tejidos blancos y fibrosos, sobre el tejido celular, en fin.

La primera impresion de la cantárida sobre el sistema nervioso es la de producir, como otros varios medicamentos, una sedacion notable y apreciada por los síntomas siguientes: decaimiento del pulso, abatimiento, frio, incomodidad, orinas abundantes; pero este estado dura poco, y le reemplazan fenómenos de escitacion sanguínea que conservan el carácter nervioso, espasmódico; afecta despues el medicamento al sistema nervioso de un modo mas profundo; su accion se hace hipostenizante, franca, propagándose electivamente al sistema circulatorio, especialmente á los vasos capilares, á los que ataca con preferencia á medida que se prolonga su accion, y que aun se hace crónica hasta el punto de alterar la nutricion y los sistemas exhalantes y absorbentes.

§ II. Efectos fisiológicos. Giacomini atribuye á la asafétida una accion hipostenizante vascular y espinal, á la cual refiere todos sus efectos y facultades resolutiva, sudorífica, antiséptica, calmante, antiespasmódica.

Se podria hacer de la manzanilla un hipostenizante nervioso y gástrico en el espíritu de la doctrina rasoriana, y un escitante nervioso y gástrico segun las ideas del vitalismo hipocrático.

En nuestros días se le ha empleado felizmente en neuralgias agravadas por la aplicacion del agua fria. El papel que le hace jugar el profesor de Pádua con el título de hipostenizante gástrico, no arroja luz alguna sobre sus propiedades reales. § II. Efectos fisiológico y terapéuticos. Las propiedades antigastrálgicas son hoy las mejor conocidas; ¿pero cuál es el carácter de esta gastralgia?

Se podria, pues, admitir, que es un hipostenizante cardíaco-vascular y algo análogo á la spigelia y asafétida. Mas por su accion sobre las secreciones ó sobre las membranas mucosas, es decir, sobre el sistema exhalante, es preciso asemejarle al azoato de potasa y á la digital. § II. Efectos terapéuticos.