Si aun de este modo no se logra que los indios Curanderos aprendan á tratar metódicamente las enfermedades seguramente menos se logrará con los medios puestos en práctica hasta ahora, esto es, con los libros escritos en lengua española, que andan en sus manos, y de los cuales generalmente nada entienden, á lo menos los que viven en las provincias distantes de Manila: y aunque los entiendan, poco ó ningún fruto sacarán, como en efecto no lo sacan de su lectura.

En segundo lugar, las curas que propone en varias enfermedades son meramente empíricas, y así como pueden sanar, pueden también hacer mucho daño.

Además de esto, hay una especie de malva verdadera; pero como el indio no la conoce ni la da nombre, no la he propuesto. También debo advertir que muchas veces toman los naturales por equivocación en lugar del colotan una especie de Triumffela ; pero por la glándula de la parte inferior de la hoja de que hablé arriba se conoce el yerro. Tampoco están hendidas las hojas de esta otra planta.

Isa sa m~ga lalo~g paham na tao niyaó~g nagsásapól a~g dáana~g taó~g lumipas, si Parè Pedro Pelaez, Doctor en Teologia, na, pagúukulan n~gayón nitó~g sapyáw na ulat, bila~g pabunyî sa kanyá~g kadakilaan at m~ga paglili~gkód sa Tinubua~g Lup

Como tiene mucha voluntad, sobre todo constancia y esfuerzo en el trabajo, se puede esperar mejores cosechas aún de su numen creador é inventivo.

Estoy muy cierto, pues, de que en las islas tenemos mucho más de lo que podemos desear para el caso, y que el indio se curará con los simples del país con tanta seguridad como los españoles que tanto confian en las medicinas de Europa.

En Filipinas se debe esperar tambien mucho de los Padres Curas, de los Maestros de escuela, de los españoles nacidos en el país, y de otras personas que, por razón de su trato con europeos, tienen más penetración y luces que los pobres indios de las sementeras.

Fuese cancro ú otra cosa su enfermedad, ello es que sanó del todo. 7.º A falta del Opio y del Laúdano pueden servir dichas píldoras de equivalente muy bueno. Concluyo que para proponer esta planta no he procedido de ligero, sino fundado en la autoridad de un hombre tan grande como Linneo y en la experiencia.

Para tu jóven frente de tagalo poeta, De poeta que entona sus versos de pasión, Ofrezco una corona de flores de violeta Y entónate mi lira su mágica canción. Es tu canto armonioso inspiración de ondinas, Es tu verbo potente como el brillo del sol, Y tus musas son todas dalagas filipinas Que habitan en las ondas azules del pansol.

En primer lugar, en infinitos casos no ha hecho más que amontonar sin exámen varias especies de plantas, como propias para la curación de algún mal, y suponiéndolas de iguales virtudes, en fuerza de los informes seguramente tomados de los mismos indios; siendo así que las virtudes de muchas de ellas son enteramente opuestas á las de las otras, y algunas plantas son de uso peligroso.